En noviembre, las hojas de los árboles se pintan de rojo y empiezan a caer sus hojas, la temperatura disminuye y prima la calidez del hogar: se avecina Thanksgiving o Acción de Gracias.

El tercer jueves de noviembre, las familias estadounidenses se reúnen para agradecer y recordar el día en que los colonos compartieron la mesa con los nativos y se unieron en amistad y fraternidad alrededor de una deliciosa comida. Cuenta la historia que, desde ese día, el pavo se convirtió en el protagonista de la celebración, un suculento plato que puede variar según los gustos de los comensales.

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¿Sabes por qué se come pavo? Los primeros colonos llegaron a Estados Unidos en 1621, a bordo del Mayflower, y desembarcaron en lo que hoy es la ciudad de Plymouth en Massachussets. Una vez allí, los nativos ofrecieron su ayuda para sobrevivir a un invierno crudo y difícil. A pesar del clima, hubo una gran cosecha de maíz que inspiró a los pioneros a organizar una fiesta de agradecimiento. En la mesa, que compartieron con los indígenas, sirvieron pan de maíz, verduras, venado, pato, pescado y pavo, una de las aves nativas de América.

La tradición

El pavo que se ofrece en la cena de Acción de Gracias se caracteriza por su relleno que, aunque puede variar según el lugar, su preparación clasica es a base de pan cortado en cuadraditos, tocino ,apio, cebolla, salvia y tomillo. Dicho relleno se cocina con el pavo y, generalmente, se come como guarnición con un poco de gravy (salsa hecha con los jugos de la carne) o salsa de arándanos. Con el tiempo, los cocineros han variado sus recetas y han incluido ingredientes como frutas, frutos secos, arroz, tocino, carne molida, entre otros. ¿Te gustaría  preparar un exquisito pavo relleno? Te enseñaremos algunos trucos

La preparación

Dado que el pavo es una pieza de gran tamaño, tiende a secarse al ser horneado. Es por esto que, los cocineros recomiendan untar la carne con un adobo hecho de mantequilla, a la que se le puede agregar limón, especias, incluso miel, melaza o jarabe de maple. Al cubrir el pavo con esta mezcla se obtiene un rico sabor, jugosidad y una piel crujiente y deliciosa. De igual forma, se puede inyectar la carne con mantequilla, aceite de oliva o vino blanco para incrementar la humedad.

Después de barnizar el pavo, se rellena, y se cubren las puntas de las patas para que no se quemen.  Se hornea durante dos horas y se retira. Finalmente, se cocina durante media hora más, cubriendo las pechugas con papel aluminio, y se deja reposar hasta el momento de servir.

El relleno

Otra clave para obtener carne jugosa es utilizar relleno húmedo: los líquidos que liberan los ingredientes, con el calor de la cocción, lo  mantendrán humectado. Este es el caso de frutas como manzana, pera o duraznos. Sin duda, un ingrediente que favorecerá la textura jugosa, es la grasa de la mantequilla, el aceite de oliva o del tocino. Una vez se logre la untuosidad esperada, se agregan cubos de pan, arroz,  y en algunos casos cous cous, para añadir textura.

Ahora, toma papel y lápiz, porque, a continuación, te compartiremos algunas ideas para rellenar el pavo.

  • Relleno clásico: sofríe tocino con cebolla picada y, cuando esté transparente, añade apio picado finamente, salvia y tomillo. Agrega caldo, migas o cubos de pan de maíz o de pan de molde , y mezcla unos minutos, hasta que quede una masa húmeda. 
  • Relleno con carne molida: en una sartén grande, fríe una taza de tocino y, en esa misma grasa, cocina 500 gramos de carne molida, una taza de pan remojado en leche o caldo, una rama de apio picada y media cebolla picada. Deja cocinar hasta que la carne esté dorada y adiciona frutos secos, mantequilla, perejil y coñac. Salpimienta y cuece hasta que todo el líquido se absorba.
  • Relleno de arroz con tocino: en una sartén grande, fríe 220 gramos de tocino, a fuego medio, hasta que esté crujiente. Escurre la grasa y reserva. En la misma sartén, calienta dos cucharadas de mantequilla y dos de aceite de oliva. Agrega una cebolla picada finamente y sazona con sal y pimienta. Incorpora 350 gramos de champiñones tajados y cocina durante ocho minutos. Mezcla las verduras con arroz cocido, agrega almendras y el tocino.
  • Relleno de manzana y durazno con frutos secos: calienta un poco de mantequilla y sofríe media cebolla hasta que quede transparente. Agrega ocho manzanas y tres duraznos en cubos, diez ciruelas pasas picadas, 100 gramos de nueces picadas, dos tazas de vino de manzana, clavo de olor, sal y pimienta. Retira del fuego cuando la preparación haya secado.

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