Dicen que al final del día, la gente no te recordará por lo que haces sino por la manera en la que los haces sentir. Son las experiencias las que tornan momentos memorables. Percibir lo que otros anhelan y complacerlos a través de sabores difíciles de olvidar, aromas que se graban en la memoria e instantes dignos de fotografiar.

Si quieres dejar una huella la próxima vez que tengas invitados y salgan diciendo: “qué bien la pasamos donde ________(inserta tu nombre)”, entonces alista una linda tabla porque estás a punto de transformarla en un festín difícil de olvidar.

Pasos para crear la tabla de quesos perfecta

1. Define la ocasión. De esto dependerá su tamaño, cantidad y tipo de quesos y charcutería que debes incluir.

Si, por ejemplo, piensas ofrecerla como aperitivo antes de una comida, el tamaño de la tabla debe ser más pequeño, eligiendo productos que no produzcan sensación de hastío para no perjudicar la experiencia de la cena. La ración recomendada por persona, en este caso, es de 80 a 100 gramos.

Si por el contrario, es el plato principal de la velada, la generosidad impera. Puedes explorar con más variedades y contrastes, incluir cárnicos más complejos y complementar con patés, confituras y otros acompañamientos. La ración sugerida es de 180-200 gramos por comensal.

2. Considera la altura y temperatura en que te encuentras

Estos factores influyen en la elección de los quesos. Un queso como la mozzarella fresca se afectará con facilidad en un lugar con altas temperaturas y poca ventilación. En ese caso, opta por quesos madurados.

3. Sé astuto a la hora de elegir los quesos que conformarán tu tabla.

Asegúrate de ofrecer al menos 4 tipos. Ten presente que lo más atractivo es la posibilidad de experimentar con sabores, texturas, aromas y colores.

Puedes armar tu tabla temática, por ejemplo: 

Por el tipo de leche: cabra, oveja, búfalo o vaca, como el Tarentaise, una variedad artesanal que se prepara en calderas de cobre, tradicional en Vermont.

Por su etapa de maduración: frescos, semimaduros, curados y maduros como el Pleasant Ridge Reserve de Wisconsin.

Por su variedad de texturas: blandos, duros, semiduros o untables como el cremoso Dancing Fern de Tennessee.

Por su corteza: lavada, prensada o con hierbas o moho como el Rogue River Blue de Oregón, madurado  en hojas de uva  y pera.

Por su intensidad: suave, fuerte, fresca o dulce como el cheddar de Seattle.

Por su procedencia:  franceses, colombianos o estadounidenses. Para este viaje 🇺🇸, puedes comenzar con un queso fresco como una mozzarella artesanal de Wisconsin, continuar con un semiduro y graso de aroma lácteo como el clásico Monterrey Jack, seguir con un suntuoso y cremoso Brie de Vermont y terminar con un maravilloso Cabot Clothbound, cheddar dulce y cristalino que roba corazones..

Lo más importante es que logres un contraste interesante y realices un recorrido por los sabores.

¿Sabías que hoy en día EE.UU produce más de 1.500 variedades de quesos artesanales?

4. Realiza el corte adecuado para cada variedad de queso

Uno de los cortes más comunes es la cuña o rectángulo, ideal para semiduros o duros, conservando la corteza. Los cremosos se sirven en compañía de una paleta o cuchillo para esparcir. Evita untarlos previamente. Se aconseja presentar los de sabor más intenso en cortes delgados para que resulten más agradables al paladar.

Ahora, si tienes dudas, déjate guiar por la persona encargada para que te indique el producto en la presentación idónea.

5. Elige la superficie sobre la cual vas a organizar la tabla.

Aunque originalmente, como su nombre lo indica, se realiza sobre una tabla de madera  sin humedad, buen color y olor, también puedes optar por piedras, bandejas, mármol, entre otros.

En cuanto a la forma, se sugiere disponer los quesos siguiendo el orden de las manecillas del reloj, comenzando por los de sabor menos intenso.

6. Escoge los acompañamientos, que serán la cereza del pastel.

Algunos de los más comunes son:

Panes, galletas, crostinis y tostadas, elige de preferencia artesanales que contengan granos y cereales.

Miel, confituras y mermeladas: el sabor dulce contrasta muy bien con los quesos. Una confitura de rosas complementa el sabor intenso de un queso tipo feta.

Patés, aceitunas, encurtidos y antipastos, que agregan un toque de color y sabor.

Jamones curados, salames y embutidos, con mesura para evitar restar protagonismo al actor principal . De ser posible, enroscarlos o doblarlos para que no ocupen mucho espacio.

Frutas frescas como manzana, fresas, arándanos, duraznos y uvas, y frutas secas como dátiles, uvas pasas y arándanos secos, para refrescar el gusto.

Frutos secos y semillas que agregan un toque crocante que contrasta con la textura del queso.

Vinos o cerveza acorde con los quesos de tu elección. Acompaña también con agua mineral para limpiar el paladar.

¿Quieres conocer dónde encontrar una amplia selección de quesos🇺🇸 para sacar a ese gran anfitrión que hay en ti?